Review: Backstage Prince
Autora: Kanoko Sakurakoji
Longitud: 2 tomos (6 capítulos)
Año de serialización: 2004
Género: Shojo de moda.
Backstage Prince comienza presentandonos a Akari, una estudiante de instituto bastante normalita que por casualidad, acaba dando un golpe con su mochila a uno de los guaperas del instituto; el golpe ha sido fuerte y ella intenta disculparse, pero el guaperas (Ryusei para más señas) le lanza una mirada asesina sin que ella pueda hacer nada.
Tras este incidente inicial, Akari se encuentra vagando por la calle, donde se cruza con un gato, al cual comienza a perseguir hasta nada menos que un teatro Kabuki. Pensando que el gato se ha perdido, lo sigue hasta el interior donde se encuentra con... Ryusei precisamente. Ryusei es un actor Kabuki y Akari piensa aprovechar el encuentro para disculparse: el golpe le ha dejado a Ryusei un gran moratón en el abdomen, así que un compañero de Ryusei le sugiere a Akari que puede ser su asistenta durante unos dias para pagar su deuda; a pesar de la hosquedad de Ryusei, Akari no se amilana y decide hacerle el favor para compensarle.
Backstage Prince es un shojo de moda bastante simple, y que no llamaría la atención si no fuese porque destaca en dos aspectos (uno más que otro): por un lado aborda el mundillo del teatro Kabuki, lo cual le da un poco de trasfondo y exotismo, y por otro lado nos presenta a un personaje masculino bastante peculiar y un tanto alejado de los tópicos.
Ciertamente leyendo el resumen del principio no se anima mucho a leer la serie. Hablando claro, el comienzo es un pedazo de mierda. O mejor dicho, la autora lo convierte en una mierda. Está claro que el objetivo del manga es que ambos acaben juntos, y para ello el argumento debe forzarse a que ocurra algo que los junte; el planteamiento del incidente entre ambos es razonable, y lo de que ella le sirva como asistenta está muy bien traido, pero la gilipollez del gato y el encuentro casual es tán estúpido que parece que durante unas cuantas páginas quien se encargó del guión fué un niño pequeño en lugar de un adulto.
Dejando esto de lado, el resto de la historia no tiene mucho más, pero si que tiene un puntillo que lo hace ligeramente interesante comparado con la media del género, pero para ello hay que comentar el diseño de los dos personajes protagonistas, el eje de la historia.
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