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Review: No More Heroes

Intro de No More Heroes
 
Hace un tiempo se empezó a crear un cierto hype alrededor de un título para Wii: No more heroes, porfín un título hardcore no apto para casuals, un juego serio, un juego de Suda 51 autor a su vez del curioso Killer7. El Grand Theft Auto de Wii decian algunos, una ciudad a recorrer, gente a la que matar, un juego muy prometedor, yo no le quité ojo de encima. Finalmente el momento de probarlo llegó.

La presmisa es sencilla: Travis Touchdown, tras realizar un trabajito por dinero con su 'beam katana' recibe una grata noticia: "you have been certified as the 11 best hitman". El resto está claro ¿No? "why don't you get rid of the ten killers above you and aim for the top?".

De esta manera el juego nos planta al comienzo a Travis en la mansión del décimo asesino del ranking, Death Metal, y debemos ayudarle a matar a diez personajes, a cada cual más extravagante, desequilibrado y peligroso que el anterior, en su sangriento ascenso al primer puesto.

Sólo hay una palabra para describir este juego: divertido, divertido y cien veces divertido, el juego más divertido que he jugado en mucho tiempo. Pero mejor vayamos por partes para explicar por qué se ha llegado a este resultado.

En primer lugar como ocurriera con Killer7, No more Heroes no pretende buscar unos gráficos realistas, sino que usa el Cel Shading para otorgar al juego ese aspecto tán característico, el llamado "de dibujos animados". De esta manera se consiguen varios objetivos: en primer lugar ofrecer una ambientación peculiar que le da un toque de distinción al juego, en segundo lugar maquillar la falta de potencia técnica de la Wii y en tercer lugar darle un acabado y un pulido muy adecuado, que acerca al juego a la estética cómic la cual, en cierto modo busca representar, y hace que las mutilaciones y chorros de sangre en lugar de resultar grotescas y desagradables, resulten cómicas y satisfactorias. Por esto se merece sin duda la mención de "vanguardia gráfica" otorgada por Meristation en este análisis. Sin embargo, aún usando Cel Shading, opino que el acabado gráfico flojea un tanto y desde luego no se puede atribuir a la escasa potencia de la Wii. Dicho de otro modo, el juego podría haber tenido un acabado más pulido, aunque ello no quiere decir que el que posee ahora suponga un menoscabo para la calidad del juego.
Estos gráficos vienen soportados, en la parte técnica, con una banda sonora bastante respetable. Básicamente el juego posee dos o tres canciones bastante buenas que encajan muy bien con el juego (entre ellas la 'theme song' del juego), mientras que las otras mantienen un nivel aceptable. ¿El problema? bueno, el repertorio es bastante escaso lo cual en cierto modo empaña este aspecto del juego.

Pero donde el juego luce, donde brilla con luz propia y hace las delicias de los que lo prueba es sin duda en su jugabilidad. El juego es sencillo y cómodo de manejar, ofrece bastante posibilidades y es brutalmente divertido. Con los botones realizamos ataques con espada o golpes físicos, y en ciertos momentos podemos hacer llaves de lucha libre o bien una especie de "fatalities", los cuales se llevan a cabo con movimientos del mando. De esta manera, el juego huye de la tendencia de algunas compañías con respecto a la Wii de utilizar el sensor de movimiento para absolutamente todo, lo cual convierte a los juegos en pantomimas sin sentido. Por otro lado la brutalidad de la que hace gala es de lo más satisfactoria: satisfacción es lo que se siente cuanto partes a un enemigo por la mitad, o le cortas la cabeza, o lo atravisas de lado a lado.


El juego posee un "flujo" de la partida que se mantiene invariante a lo largo del mismo. Para acceder a cada batalla por un puesto del ranking, debemos pagar una cierta cantidad de dinero. Este dinero se consigue básicamente haciendo misiones, y de estas poseemos dos tipos, los trabajos temporales (misiones secundarias) y los trabajos de asesinato.
Al acabar una batalla de ranking, volvemos a nuestro motel, el punto salvar y centralita del juego. Por cada puesto que subimos, se abre una nueva misión secundaria. Estas misiones son básicamente minijuegos, y las hay de todo pelaje; recoger basura, llenar coches de gasolina, limpiar grafitis... todas hacen un uso extensivo de los mandos de la Wii y resultan bastante entretenidas. Por cada misión secundaria completada, se desbloquean dos misiones de asesinato... y bueno, su propio nombre ya indica de que van.
Sin embargo, para que las misiones de asesinato no resulten excesivamente repetitivas y aburridas, se ha procurado que las 20 que hay sean lo más variadas posible entre ellas. Hay variedad de escenarios, enemigos y lo más importante, reglas de la misión: que si matar usando tu espada como un bate, que si mata sólo con movimientos de lucha libre, o mata tantos como puedas antes de que se acabe el tiempo...
Estas misiones se aliñan con las misiones libres, en las cuales sólo se nos exige terminar con todos los enemigos del nivel en un determinado tiempo sin recibir un solo golpe, todo un reto conseguir el oro en ellas.

Cuando porfín tenemos dinero para la siguiente pelea de ranking, toca pagar, recorrer el nivel donde se haya el próximo asesino del ranking y finalmente acabar con él en batalla singular. Al terminar, a repetir el proceso.
Esto hay que aliñarlo con una ciudad, Santa Destroy, situada aparentemente en EEUU en la costa, frontera con Mejico, la cual se puede recorrer libremente montado en nuestra enorme moto, y además todos los elementos típicos de este tipo de juegos, la posibilidad de cambiar la ropa al personaje, los power-ups (entrenamientos) las mejoras de armas, los tesoros escondidos por la ciudad, y encima una rejugabilidad que nos invita a pasarnos el juego de nuevo al menos una vez.

Y el cúlmen lo ponen los personajes de nuestra historia. El diseño de personajes, tanto estético como de caracter, es sencillamente genial. Travis, Sylvia, la chica que nos mete en el mundo de los asesinos y todos los que forman parte del ranking de los 10 conforman un helenco de lo más variopinto, siniestro y bizarro. Una animática acompaña siempre el inicio y final de cada misión de ranking, junto con una animática al principio y final de cada combate singular contra los personajes del ranking, revelandose en cada uno de ellos un rasgo más de la personalidad de Travis, junto con un punto cuasi filosófico sobre la propia naturaleza humana en boca de cada uno de los asesinos profesionales. Conversaciones maduras y humor negro que sin duda dejan en pañales los argumentos infantiloides con aires de grandeza de algunos juegos; sí, no es un Bioshock, no es un Metal Gear, pero el argumento surrealista tiene un punto magistral que aprecian las personas con un gusto refinado - y en buena medida las que no lo tienen también. Es como una película de Tarantino, simplemente la disfrutas y punto (y ciertamente Tarantino podría haber sido el guionista de este juego).

Dicho todo esto es cuando llegamos al punto negro de la carretera del juego: Grasshoper es un estudio pequeño e independiente, y eso le pasa factura al juego. Desde luego el nivel técnico no llega a las cuotas superiores de lo que puede ofrecer la consola, ni mucho menos, y cosas que ya andan perfectamente implantadas en otros juegos aqui ni aparecen.
Las comparaciones son odiosas, pero es imposible no hacerlas, y es con GTA. Grand Theft Auto 3, ya allá por 2003, nos ofrecía una ciudad enorme llena de gente, la posibilidad de manejar todo vehículo que nos encontrasemos, ciclos día-noche etc... Sin embargo en No more heroes, no hay nada de eso. Santa Destroy es ciertamente algo pequeña, y está prácticamente desierta. Poquisima gente y coches, con los cuales además no podemos interactuar, y siempre es de día.
Por otro lado las posibilidades del juego, a pesar de amplias, no han sido exprimidas al máximo. Ya no es sólo el propio uso del mando, si no que el propio juego no explota todas las posibilidades que ofrece, y a pesar de tener una variedad de minijuegos y misiones, no deja de resultar algo escaso.

Sin embargo todo es relativo, hasta cierto punto me pregunto si el hecho de no haber incluido ciertos aspectos como el robo de coches se ha hecho precisamente para mantener su originalidad y no caer en la acusación de copia barata, aunque para mi gusto si una cosa está bien, tampoco hay que dejar de hacerla por miedo a las acusaciones.

En definitiva No More Heroes no brilla por lo que es, sino por lo que promete. Grand Theft Auto empezó como un juego estimable pero nada más, y tras sucesivas entregas ha alcanzado las cotas más altas de calidad del mundillo; eso demuestra que a base de refinar un producto también se logra alcanzar la obra maestra, y nuestras esperanzas se basan precisamente en que Suda 51 nos ofrezca una secuela mejor que la primera entrega y en sucesivos títulos ir mejorando cada vez más el producto. El final del argumento nos lo deja abierto para una continuación pero... ¿Podrá Grasshoper llevarla a cabo?
Tristemente, a pesar de haber obtenido buena crítica, tanto por los profesionales como por los jugadores, la desconfianza y la falta de publicidad han hecho que No More Heroes caiga en el saco e los fracasos, apenas vendiendo 200.000 unidades. Con hechos como estos, tengo la duda de si Grasshoper va a apostar por continuar o si de hecho van a tener que ir a la quiebra... esperemos que las cosas les vayan bien y no nos quedemos sin un genio creativo de los videojuegos y sus obras.

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